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miércoles, 8 de octubre de 2008

Desecho humano

2009 Selección Festival de videodanza Agite y Sirva, México.


21th Instants Video Festival
presentación del video
Desecho humano







Paris Cinéma MK2 Bibliothèque
128-162 ave de France, 75013 Paris
Mardi 18 novembre à 20h30 2008
Programmation internationale
en collaboration avec Les saisons Numériques (revue Bref)



Dirección : Daniela Muttis
Coreografía: Marta Lantermo
Iluminación: Dana Barber
Duración: 4, 3 minutos
País: Argentina


HIBRIDACION Y LIMITES
VIDEO DANZA UN SUBGENERO CONTEMPORANEO
Una lectura de Sziz de Silvina Szperling y de Desecho Humano de Daniela Mutis.
GRACIELA TAQUINI


Intento pensar sobrel el video danza, pero siempre mi conclusión es que ciertas taxonomías sirven más a la difusión, la gestión y la recepción que para búsquedas de esencias. Lo que existe es una cultura contemporánea que parece ser que ya no es la Postmodernidad, el descreimiento total. Nuestro marco epocal lo estamos redefiniendo cada vez y tratando de encontrar señales comunes.

Esta es una reflexión en torno a dos obras, Sziz de Silvina Sperling y Desecho Humano de Daniela Muttis, que se pueden encuadrar dentro de la categoría de video danza y que tuve ocasión de programar en la muestra Resplandores, poéticas analógicas y digitales, cuya curaduría realicé junto con Rodrigo Alonso en agosto de 2007 en el Centro Cultural Recoleta.

Desde un análisis presemiótico, se intentará reflexionar sobre la especificidad del subgénero de la video danza, entendiendo que, mientras el video de autor o video experimental de donde proviene es una tipología del lenguaje audiovisual que carece de toda codificación, mientras que el video danza se ha definido como “una coreografía para la cámara” (cuerpos u objetos, imágenes, gráfica, dibujo, etc.) en ruptura total con la cuarta pared, experimentando con el espacio y con el tiempo y con los puntos de vista. Al mismo tiempo además de cierta condición intrínseca, aunque flexible de las obras, la existencia del campo esta determinada por una producción, un círculo de creadores, gestores, festivales, premios y especialistas.

Me interesa definir la procedencia de las dos realizadoras, cual es su trayectoria, de que formaciones y experiencias provienen. Cuales son sus motivaciones y de que manera se vinculan a la escena del video danza nacional e internacional. Señalar de que manera la experiencia y la conciencia del saber del video arte y del video danza modifican, enriquecen o perjudican a la creación.

La lectura de ambos trabajos revela la profunda contemporaneidad de sus discursos centrados en el tema del mestizaje y el cuestionamiento de los géneros en Szperling y en el caso de Muttis, su condición de obra abierta y procesal, centrada en los desafíos de que “lo menos es más”, como decían los minimalistas.

Sziz es un video que responde a una cierta narratividad, con historias individuales y colectivas como telón de fondo. El high concept de Szperling es la dialéctica de géneros y generaciones. El trabajo de Muttis es un trabajo que va más allá de lo formal y deviene en una metáfora de los límites, ya sea del video mismo, de la danza, del espacio, del cuerpo, de la luz, de lo que no se ve y se ve. El clima de claustrofobia y el peso de la historia Argentina abre a asociaciones ligadas con la idea de encierro y resistencia.

Propongo pensar de que manera se utilizan los discursos híbridos, en el caso de Sziz, para que se integren entres si y no alteren la progresión dramática. En el caso de Desecho Humano me interesaría revisar el tema del diseño de pantalla y la funcionalidad del uso cromático. Dejo abierta la discusión acerca la condición simbólica de Szis que propone un discurso explicito y autosuficiente, pleno de intertextos. Mientras que Desecho Humano operaría en lo metafórico, lo implícito, lo procesual, lo ascético en una estructura abierta, que este análisis implique un juicio de valor.

DANIELA MUTTIS

Título Desecho humano
Duración 4’ 2005
Coreografía e interpretación: Marta Lantermo
Iluminación: Dana Barber
Música: Sofía Escardó - Darío Lipovich - Nicolás Diab


SINOPSIS DEL AUTOR

Esta pieza intenta introducirse en el comportamiento del cuerpo para mostrarlo como residuo; cuerpo separado de quien lo habita, transformándolo en un signo frágil y desprovisto de valor, pura ausencia e ingravidez a la que ese cuerpo, sin embargo encarna.
Una bailarina, una videasta y una iluminadora, se convocan para trabajar bajo la consigna de la improvisación. Eligen como tema del proyecto el cuerpo y su límite: la piel. Seleccionado para VII Festival Internacional de VideoDanza de Buenos Aires 2005

DANIELA MUTTIS

LA ARTISTA

Es una especialista audiovisual con una gran experiencia en edición de trabajos de video danza. Es también una persona que continuamente escribe y reflexiona sobre lo que va haciendo y que se perfila también como curadora.
Esta obra es el producto de un trabajo en equipo y basado en una investigación entre una realizadora de video, una coreógrafa-bailarina y una iluminadora. Está basada en el juego dialéctico del ensayo y el error. Tanto el video como la coreografía no tienen una preexistencia anterior al trabajo de video danza misma. Cada vez que se graba en esa pequeña habitación con la luz que entra solo por una rendija, forzando al máximo espacio, movimiento y tiempo se revisa en la sala de edición y luego se vuelve a seguir experimentando. Es una obra en proceso que casi carece de preproducción salvo el encuentro de tres voluntades y la búsqueda de un espacio mínimo, con una iluminación imposible y con un cuerpo que no responde al concepto de belleza tradicional. Un trabajo que investiga angulaciones insólitas y que articula la retórica del límite. Los límites de lo humano puesto que el cuerpo es el protagonista.
La edición incluye cambios cromáticos y un trabajo muy elaborado de sonido que semejan disparos sobre el cuerpo. Mutis propone así una lectura política de esta obra, que trascendería ese juego formal para proponerlo como un cuerpo en prisión, un cuerpo torturado y en lucha existencial.
Si bien la obra ha circulado en festivales de video danza y de video arte podría insertarse en un circuito sobre derechos humanos.

TEXTO DE DANIELA MUTTIS

El video danza es un arte en exploración ilimitado, es un renacimiento y una interpretación de la principal fuente humana de energía vital que es el movimiento de los cuerpos en el espacio.
Podríamos decir entonces, que video danza es una forma de definir a los cuerpos en movimiento que se encuadran en el formato video y que han confluido y creado un lenguaje a través de una singular composición en el espacio intangible, extendiéndose a los cuerpos virtuales y sondeando los hemisferios de una traducción binaria por naturaleza.
Ahora los cuerpos en escena recorren el espacio de los píxeles. Y es la mirada del espectador quien reflexiona y completa la estructura de la escena, es una reproducción que enlaza la memoria del cuerpo y la hace confluir en una formación de continuidad.
Ahora el cuerpo es el espacio que la cámara ha trazado, el cuerpo es enunciado desde la manipulación de la imagen en la edición o en el registro, así el cuerpo nunca se detiene. Son cuerpos que fluyen, que se construyen por y para ser volcados a la pantalla, la idea de la fragmentación del cuerpo forma un cuerpo construido por la simultaneidad de infinitos cuadros que componen una cinta de video o la información que soporta un disco rígido en una computadora, el alma de la danza sobrevive y se recrea.
El ojo se vuelve infinito y el proceso de creación es continuo, el video es una herramienta de exploración de la mirada que además indaga lo visto y provoca.
Somos nosotros los que ayudados por la memoria de nuestro cuerpo-movimiento reconstruimos y creamos una nueva intervención a la naturaleza que la tecnología nos ofrece.
La perdida del cuerpo físico por el cuerpo virtual sería uno de los cambios de la época, una especie de disolución de la materia, algo así como una comparación con el derretimiento de los polos. Lo político es la eliminación del cuerpo.
Algunos creen que con la muerte del cuerpo físico también se matan las ideas, y en realidad se trastocan las estrategias de los campos geofísicos y las ideologías- de un cuerpo, no en vano hay ruidos parecidos a los disparos de un cuerpo acribillado en el video
Es muy singular el tema, explicar algo que está en proceso, que es una confluencia de dos lenguajes que se han cruzado para formar otro, que la danza implica el manejo del cuerpo en movimiento en el espacio. Y que ese espacio ha sido liberado adentro de una pantalla como una huella.
Las ideas se transmutan en la virtualidad.
En el video danza el cuerpo no actúa en un escenario, es el escenario, como lo es la luz, Una luz que derrama visibilidad y conjunción.

jueves, 3 de julio de 2008

"Mi Jardín" Video instalación



















MI JARDÍN

La historia de la vida no es un continuo de desarrollo, sino un registro interrumpido por episodios breves, a veces instantáneos geológicamente, de extinciones en masa y de diversificación subsiguiente.

Sthephen Jay Gould


Este proyecto surge a partir de lecturas y situaciones relacionadas con la percepción del tiempo y la materia.
El trabajo consiste en la grabación de una serie de cubos de hielos que contienen una flor fresca en su interior en su proceso de derretimiento
El proceso químico y físico del hielo al contacto con el aire y el calor disuelve la materia y la flor que permanece en su interior comienza a visualizarse.
Una cámara registra el proceso de esa aparición.
El tiempo y la materia se modifican continuamente.
Los pétalos comienzan a liberarse de tensiones, se vuelven blandos, gelatinosos, la forma física del hielo adopta curvas aleatorias de degradación.
Para el hielo y la flor no hay retorno. La flor al contacto con el oxígeno envejece, el hielo deja de serlo. En los cambios se producen grietas, burbujas, revoluciones. No hay conservación. Tampoco previsión del desborde.
El paso del tiempo equivale a desprendimientos.
El tiempo es constante, la materia no.
Hay una continua diezmación de la materia, mientras que el hielo en su rigidez parece invariable.
El hielo inicia su proceso de desborde, la línea que recorre el estado sólido al líquido, el cuerpo ha dejado al cuerpo, se ha liberado de si, ha interpretado las coordenadas de la expansión y el vacío, pero antes ha hecho contacto,
Las fuerzas se han encontrado en puntos cero.
La desaparición exige contacto, atracción. dos elementos están a punto de separarse. La tormenta avanza . Hielo y flor se separan.
Cuando exploramos avanzamos sobre una naturaleza absolutamente ilimitada pero con la posibilidad de tensar cuerdas, medir distancias, construir territorios, esos territorios que apelan a la percepción de nosotros mismos y del otro,
La mirada se construye de informaciones en estado de extinción, digo extinción porque ningún fragmento puede repetirse, ya que el tiempo supone transformación.
Cuando miramos lo hacemos en absoluta virginidad, es siempre un estado iniciático, irrepetible,
Nuestra forma de unir las historias está arraigada a nuestra forma de movernos en el mundo, de anudar planos, a descubrir el espectáculo de lo vivo.

La foto es de una prueba del descongelamiento de la flor,
ese proceso que nunca podemos ver en la realidad, nosotros somos incapaces de percibir el cambio infinito sucedido, esa es nuestra limitación como seres humanos,
si pudiéramos ver con detenimiento el proceso, veríamos como la violencia y la pasividad conviven y se anulan cuando cambia el estado, es una forma de entender que somos profundamente transitivos, solo una materia que se degrada consigo misma mientras se crea a si misma


Bibliografía de trabajo

La vida maravillosa
Sthephen Jay Gould

Espíritu y naturaleza
Gregory Bateson

El árbol del conocimiento
Humberto Maturana / Francisco Varela

Páginas de la herida
John Berger

Materia y memoria
Henri Bergson

Pensamiento, palabras y música
Arthur Schopenhauer

domingo, 29 de junio de 2008

Camelias


Título: Camelias

Sinopsis:
Una mujer atraviesa las fronteras de lo onírico en un acto de desprendimiento interior.
Es una visión acerca de la naturaleza y el despojo del cuerpo.

Equipo Técnico:
Dirección: Daniela Muttis
Performer: Carolina Mantovano
Asistencia de dirección: María Luz Gil
Dirección de Arte: Daniela Muttis
Dirección de Actores: Daniela Muttis
Dirección de sonido: Nicolás Diab
Música: sonido ambiente
Edición o Montaje: Daniela Muttis

Datos del Cortometraje:
Nombre: Camelias
Genero: Experimental
Color o Blanco y Negro: Color
Formato Original: MiniDV
Sonido: (Mono, Stereo o Dolby etc.): Stereo
Duración: 7’ 49”
Idioma: solo sonido ambiente
Con o Sin Subtítulos: sin subtitulos
Año de Realización: 2006
Lugar de Realización del Corto: La Plata, Provincia de Buenos Aires
Norma: PAL
Productora: Ojos bien abiertos


Nota publicada en la revista Bref (Francia) mayo 2007
Autor Marc Mercier
Director del Festival Instant Video de Marselle


(dé)plantations d’images

Il y a des images qui sont des jardins qui n’ont rien à voir avec ce que nous vantent les marchands de graines sur les marchés. Ces images arrachent nos fausses racines, nos dérisoires identités, nos risibles certitudes. Ce sont des herbes folles, affolantes. A voir, humer, respirer, méditer, savourer, caresser, ces trois jardins (suspendus au-dessus de nos mauvaises plantations comme on dit mauvaises fréquentations), ces trois vidéo de Marie Herbreteau (France), Daniela Muttis (Argentine) et Nahed Awwad (Palestine), il apparaît que l’essentiel de nos existences consiste à dépoter-libérer le sublime qui est en nous.

Les jardins doivent se méfier des plans d’occupation des sols, car les occupations (c’est historique) ce n’est jamais l’histoire de quelqu’un qui offre des fleurs à quelqu’un d’autre. Ou bien, c’est toujours l’histoire de quelqu’un qui ne sait pas ce que c’est qu’offrir ou recevoir un bouquet quand tout est gris dehors et qu’on voudrait que quelque part il y ait de la couleur même si cela ne se voit pas. Alors, il occupe le territoire de l’autre en imaginant, et c’est dur d’imaginer quand on n’a pas d’imagination, qu’il va conquérir son Eden, vous savez ce jardin promis dont le futur se conjugue au passé, et comme ce temps hybride n’a pas de mots pour le dire alors nécessairement le verbe se transforme en guerre. Une guerre lasse, parfois, quand il s’agit d’un couple qui a mal vieilli, qui a fané, parce que leurs yeux sont évidés de ce qui fait qu’une fleur puisse parfois s’y loger. Ils forment une nature morte.

Autrement dit le jardin (2006, 24’) est le titre d’une vidéo de Marie Herbreteau. Et cela commence par une citation de Fabien Vallos qui plante d’amblée le décor : « Saint Fiacre remplace Priape. Madame dit qu’il y a de quoi rire. Si Priape figure au jardin ce n’est certainement pas pour protéger les légumes, il faudrait être naïf. Il figure au jardin parce qu’il maintient la nudité et la bandaison cachées, secrètes à l’abri des murs et des regards. Au pire ça effraie les oiseaux et c’est un épouvantail. Un jardin-privé, c’est donc des murs qui cachent la nudité, c’est tout. »
Priape n’est pas le fils de n’importe qui. Dionysos, excusez du peu. Il est souvent représenté pourvu d’un énorme phallus en érection perpétuelle. C’est des Romains que provient l’habitude de placer sa statue en bois dans un jardin pour faire fuir les mauvais oiseaux. Un épouvantail, en somme. Certaines légendes prétendent que malgré ses attributs exceptionnels, il n’aurait jamais connu ni le plaisir ni la fécondité. Il aurait cependant une fraternité physique avec les ânes, à cause de la taille respective de leur membre viril.
Oui mais voilà, les temps ont changé et l’on préfère l’évêque Saint Fiacre, patron des jardiniers, à Priape. Son attribut est plus anodin, une bêche. Les enfants de Dionysos ont la vie dure ! Et c’est là que la vidéo de Marie Herbreteau trouve toute sa pertinence. Car son jardin est en friche. Madame l’aménage. Un bassin. Des graines. De quoi repulper le langage des fleurs et des fruits. Les marguerites sont aimées car elles s’agitent. Il s’agit de quoi ? Il s’agit de s’agiter comme quand on danse parce que la danse attire la musique comme le suc l’abeille. On y apprend que le dictionnaire fait précéder « Amour » par « Amortisseur », histoire d’amortir le choc de celui qui tombe en pamoison. A ce jeu, on le sait, « Vidéo » est précédé de « Vide », et lui succède « Vide-ordures ». Faut bien se tenir pour ne pas choir. Mais pas plus que l’amour, la vidéo n’a besoin de cette sagesse. Tous deux en imposent à la seule expérience d’exposer leur fragilité. Herbes folles, assurément, qu’on enfermera peut-être comme on incarcère les fous. Madame a de drôles d’allures dans son jardin qui pourrait être une arène, elle esquive les cornes de la lumière, la trajectoire des pommes qui tombent, vacille sur les pierres. Le jardin va-t-il la quitter comme une image abandonne ce qu’elle représente ? Tout jardin est l’histoire d’un drame qui n’oublie pas le parfum de ce qu’il fut.

Un chemin humide longé sur le côté droit par une clôture de fils de fer, certains sont barbelés. Une jeune femme marche et dépose sur les pics acérés des camélias. Plus tard, elle s’en lave les mains, les écrase, les déchire, lentement, très lentement. Elle en prend d’autres, les entasse, les embrasse (les prend dans ses bras), les serre contre son sexe, son ventre, les malaxe. Les fleurs s’élèvent du sol comme par enchantement pour rejoindre ce fouillis écarlate. C’est une vidéo-performance de l’Argentine Daniela Muttis, Camelias (2006, 7’40). On regarde, on n’imagine rien. C’est comme si cette action accomplie par Carolina Mantovano se déroulait après les temps de saturation des significations que nous vivons aujourd’hui. Une action du temps d’après. Crue. Nous sommes dans la nature, surtout pas un jardin, pire qu’un jardin, pire qu’un parc… Une nature dénaturée. Quelque chose sans queue ni tête. Mêmes les camélias sont équeutés. Il reste ce corps qui semble venir de nulle part pour aller nulle part. Il y a quelque chose de beau dans ce corps. Son absence, peut-être. Il est là et pas là. Comme si un événement qui précède l’action, mais dont nous ignorons tout, lui aurait interdit toute socialisation. Elle est fleur, elle-même. Imperturbable. Délicate. Blessée mais plus que jamais vivante.

En 2003, Nahed Awwad a réalisé une vidéo qui témoigne d’une installation incroyable, et de son contexte, réalisée par l’artiste palestinienne Véra Tamari : Going for a ride ? (15’).
Nous sommes en avril 2002, l’armée israélienne envahit des villes sous contrôle de l’Autorité Palestinienne. Ils tuent des gens. Ils démolissent des maisons, défoncent des routes et détruisent des véhicules. Rien que dans Ramallah, entre 600 et 700 voitures ont été totalement écrasées par les tanks.
Soudain, les occupants se retirent de Ramallah. Véra Tamari fait alors construire sur un terrain vague, visible depuis une colline où trône une colonie israélienne, une route goudronnée qui va et vient de nulle part. Des camions viennent y déposer des cadavres de voitures. Des hommes les nettoient, font fonctionner les autoradios rescapés. Etrange jardin. Fleurs métalliques mortes, gorgées de souvenirs. Le 23 juin 2002, à 16h, l’inauguration peut avoir lieu.
Un peu plus tard, à 3 heures du matin, l’armée revient, impose un couvre-feu et ravage une fois de plus la ville. En roulant sur la route qui surplombe l’exposition, les tanks font basculer un véhicule qui, chutant, s’enflamme. Il s’ensuit une insoutenable lumière.
Planter des voitures meurtries quand plus rien ne laisse songer à la banalité d’un bouquet, c’est offrir un possible visage humain à ce qui fut ravagé. C’est l’essence de la poésie que de rendre à la terre sa beauté dérisoire. « S’il n’est pas possible d’accommoder un astre à la petitesse humaine, il est loisible à l’homme de s’en servir pour briser ses misérables limites. » (Georges Bataille).

Penser le jardin comme la scène d’un théâtre tragique où la mort côtoie le devenir inexorable des êtres et des choses. Se penser soi-même fleur pour se recueillir. Pour que nos mots, nos images, dépassent notre pensée. « Je ne sais pas si les fleurs ont choisi de devenir fleurs. Si oui, c’est un bon choix », dit Sylvie Laliberté dans son livre Je suis formidable, mais cela ne dure jamais très longtemps (2007). Se penser fleur et se penser arracheur de fleurs, simultanément. S’égarer dans son rêve, dans ses images, pour préserver l’instabilité de son désir dans les formes que l’on fixe. Se découvrir alors dans une forme arrachée à toute conceptualisation du plaisir. Une forme qui met les idées à l’épreuve du corps et le corps à l’épreuve des idées.
Ils sont ainsi les jardins des trois femmes dont je viens de parler. Ils refusent l’ordre des choses, la rigueur des systèmes de représentation auxquels nous sommes constamment soumis. Ils sont traversés par une délicate démesure : l’imagination poétique.
Marc Mercier (Mai 2007)